¿Por qué mi labrador lloriquea mucho?

por qué mi labrador lloriquea mucho

Si tu labrador gimotea mucho, en este post te explicamos una serie de razones por las que puede hacerlo y qué puedes hacer para que lo haga menos.

¿Por qué se queja mucho mi Labrador? Las posibles causas son una enfermedad o lesión, aburrimiento, deseo de atención, deseo de algo como comida, estrés, miedo, excitación o puede que hayas recompensado el comportamiento sin querer.

En realidad, hay varias razones por las que tu labrador puede lloriquear mucho y puede deberse a una combinación de motivos. Pero hay algunas cosas que puedes tener en cuenta cuando intentes averiguar la razón exacta. Una vez que tengas una idea clara de la causa, también hay una serie de cosas que puedes hacer al respecto.

Contenidos
  1. Por qué lloriquea mucho tu Labrador
    1. Está enfermo o herido
    2. Aburrimiento
    3. Quiere atención
    4. Quiere algo
    5. Estrés
    6. Miedo
    7. Excitación
    8. Lo has reforzado
  2. Cómo conseguir que tu labrador lloriquee menos
    1. Hazle ejercicio
    2. Recompénsalo por no lloriquear
    3. Evita reforzar los lloriqueos
    4. Dale distracciones
    5. Asegúrate de que no está enfermo ni herido
  3. Aspectos a tener en cuenta
    1. Cuándo empezó el lloriqueo
    2. Cuándo y dónde gime

Por qué lloriquea mucho tu Labrador

Cada una de las distintas razones por las que tu labrador lloriquea vendrá probablemente acompañada de algunas pistas.

A continuación se indican una serie de posibles causas y lo que las haría más probables.

Está enfermo o herido

La causa puede ser que esté enfermo o herido. Esto sería más probable si ha empezado a lloriquear de repente y si ha mostrado otros signos de estar enfermo o lesionado, como cojera, fatiga o vómitos. En este caso, lo mejor es llevarlo al veterinario.

Aburrimiento

Los labradores son una raza que debe hacer mucho ejercicio a diario. Cuando no hacen suficiente ejercicio, pueden comportarse de forma anómala, y puede ser el motivo de que el tuyo lloriquee.

En general, se recomienda que hagan al menos una hora de ejercicio al día. Si el tuyo no hace tanto, sería conveniente que lo hicieras.

Quiere atención

La causa puede ser que busque atención. Esto es más probable si últimamente no le has prestado mucha atención, le prestas más atención cuando se queja y lo hace más cuando no le has prestado mucha atención.

Sería útil prestarle atención a lo largo del día, paseándolo, jugando con él y adiestrándolo. Sin embargo, sería útil evitar recompensarle con atención cuando lloriquea, a menos que parezca que lo hace por otra razón.

Quiere algo

La causa puede ser que quiera algo de ti. Esto es más probable si empieza a lloriquear más a una hora determinada, como cuando normalmente le das de comer o le sacas a pasear, o si lo hace cuando estás comiendo.

Estrés

Puede que algo le haya causado estrés. Esto sería más probable si ha empezado a hacerlo desde que ocurrió un acontecimiento que podría haberle causado estrés o si lo hace en determinados momentos, como cuando estás a punto de salir de casa, lo que sugeriría que tiene ansiedad por separación.

Miedo

También puede ocurrir que algo le haya provocado miedo. Esto sería más probable si empieza a lloriquear en momentos como cuando hay ruidos en el exterior, como fuegos artificiales, o si lo hace más en momentos como cuando hay alguien cerca que no le gusta.

Excitación

A veces, los perros se ponen a lloriquear cuando están excitados, y ésta podría ser la razón por la que tu labrador se ha puesto a lloriquear. Esto sería más probable si lo hace más en situaciones como cuando llegas a casa o cuando vas a sacarlo a pasear.

Lo has reforzado

También puede ocurrir que le hayas animado a lloriquear dándole cosas que quiere cuando lo hace. Si tiendes a darle cosas como juguetes, golosinas o atención extra cuando lloriquea, es probable que lo haga más para obtener más recompensas.

En su lugar, sería útil recompensarle cuando no lloriquee y esperar a que deje de lloriquear antes de recompensarle.

Cómo conseguir que tu labrador lloriquee menos

A continuación te ofrecemos algunas opciones para conseguir que tu labrador lloriquee menos. Lo más probable es que lo mejor sea utilizar una combinación de ellas.

Hazle ejercicio

Como ya hemos dicho, es importante que tu labrador haga ejercicio a diario. En general, se recomienda que haga una hora de ejercicio al día. Siempre que tu labrador esté sano, es conveniente que el tuyo haga suficiente ejercicio diario.

Recompénsalo por no lloriquear

También te ayudará utilizar el adiestramiento de refuerzo positivo, que consiste en premiarle cuando dé muestras de comportarse como tú quieres y evitar premiarle cuando no lo haga.

Si premias a tu labrador cuando no lloriquea, aunque lo haría normalmente, y evitas premiarlo cuando lloriquea, le animarás a lloriquear menos.

Evita reforzar los lloriqueos

Como ya hemos dicho, puede que le hayas animado a lloriquear más dándole cosas que quiere cuando lo hace. En su lugar, sería útil premiarle cuando se comporte bien y evitar premiarle cuando lloriquee, a menos que sea necesario.

Dale distracciones

Además de lo anterior, también puedes darle cosas con las que distraerse para que busque menos tu atención. Podrías darle juguetes, rompecabezas y huesos.

Asegúrate de que no está enfermo ni herido

Si parece que tu labrador lloriquea porque está enfermo o lesionado, o no estás seguro de por qué lo hace, sería conveniente que lo llevaras al veterinario. De este modo, podrás obtener asesoramiento experto adaptado a tu labrador y descartar la posibilidad de que se deba a causas médicas.

Aspectos a tener en cuenta

Cuándo empezó el lloriqueo

Cuando intentes averiguar por qué se queja tu labrador, puede ser útil tener en cuenta qué ocurrió cuando empezó a lloriquear. Si no se quejaba siempre, es posible que se produjera algún acontecimiento que lo hiciera empezar.

Si empezó a lloriquear de repente, puede ser porque se puso enfermo o se lesionó, aprendió que recibe recompensas cuando lo hace o puede que se produjera un cambio repentino en su rutina diaria que le dejara confuso en momentos en los que normalmente recibiría algo. Sería útil considerar qué más cambió cuando empezó a hacerlo.

Cuándo y dónde gime

También sería útil tener en cuenta el momento en que se queja, ya que puede ser que el momento tenga algo que ver.

Por ejemplo, si tiende a quejarse más cuando estás a punto de salir de casa, es señal de que tiene ansiedad por la separación.

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